¡ATAQUE
DE NERVIOS!
La
coyuntura económica actual de las actividades financieras, a nivel mundial,
evidencia el estado de nerviosismo en que, con toda la razón, se encuentran las
bolsas de valores, las empresas que cotizan en ellas, y los mercados globales
en general, pues debido a la caída en los precios del petróleo, los conflictos
entre países, el alza del dólar y el temor ocasionado por una posible proliferación
del virus del Ébola, las reacciones y temores no se han hecho esperar.
En
Colombia, la angustia ciertamente no es menor, pues la turbulencia ha afectado
a nuestro país tan intensamente como en las economías internacionales. Las finanzas
públicas, que están constituidas por la acción administrativa del gobierno
sobre los recursos, la distribución de los ingresos y el trabajo conjunto para
la estabilización macroeconómica, se ven impactadas considerablemente por los
efectos de la crisis financiera y económica alrededor del mundo, puesto que
estas caídas se representan en una disminución sustancial (4.5 billones de
pesos, aproximadamente) en los ingresos de dinero por concepto de la venta de petróleo,
provocando un importante decrecimiento en el presupuesto para el año 2015
destinado para las regalías y otros objetivos gubernamentales, debido a que el
mismo se calculó sobre un costo, por barril, significativamente más alto que el
que se alcanzo en semanas anteriores. Adicionalmente, se presenta una menor recepción
de dividendos por parte del gobierno concerniente con las acciones de
Ecopetrol, y, por ende, la implantación de nuevas reformas tributarias que
permitan compensar esta reducción en el introducción de recursos por concepto
de la venta del crudo, y habilite al gobierno para seguir “llenando los huecos”.
Aunque
el descenso en el precio de las acciones, en la mayoría de los casos, no tiene que ver con el desempeño de las compañías
emisoras de los títulos, los inversionistas internacionales están buscando
vender dichas acciones con el objetivo de poner su dinero en actividades que
les generen una mayor rentabilidad, contagiados por la crisis actual, más que
por resultados negativos. Lo anterior significa que las acciones locales
presentan fluctuaciones enérgicas en sus precios y un alza inesperada en el
precio de la divisa representativa: el dólar, que actualmente se encuentra
revaluado, situación que no se percibía hace unos 5 años, y que no estaba
dentro de los pronósticos de los economistas. Las implicaciones que conlleva
esta situación en el sistema económico nacional se traducen en enfrentar la
misma a través de un aumento en los impuestos, pues es necesario actuar
internamente, para solventar las consecuencias externas.
Por
otro lado, las tensiones geopolíticas limitan las posibilidades de reponerse de
esta crisis en el corto plazo. Para ejemplificar, el gobierno Ruso pretende
recortar el suministro de gas natural al continente Europeo si Ucrania llega a
desviar el flujo para su consumo interno desde los gasoductos que pasan por
este país. Los efectos de esta acción, que en el pasado ya se ha ejecutado, son
altamente negativos no solo para Ucrania, sino para todos los países de la región
que dependen del gas Ruso. En lo que respecta a factores como la terminación del
programa de estímulos de la Reserva Federal de los Estados Unidos FED, que no
era inesperado, se concluye que los efectos a nivel mundial son positivos, pues
esto permitirá experimentar una calma progresiva en los mercados bursátiles, recuperación
en el valor de las acciones, descanso en la tendiente alza del dólar y una ampliación
de la liquidez global en la economía mundial. Con relación al surgimiento y proliferación
del virus del Ébola, los mercados se ven perjudicados, psicológicamente hablando.
Este efecto ha contribuido a que las acciones de las aerolíneas se hayan
desplomado, pues la amenaza de un contagio a nivel mundial provoca desconfianza
en correspondencia a las prácticas para enfrentar esta enfermedad.
En
conclusión, la situación económica que enfrenta nuestro país, y en general, los
mercados a nivel mundial, es una
circunstancia que, difícilmente, se puede predecir con exactitud, como se está
haciendo evidente en la actualidad. Debido a nuestra condición de país en vía
de desarrollo, es lógico que el grueso de inversión extranjera desee asegurar
sus finanzas retirándose de nuestra empresa para re-invertir en mercados que
presenten un mejor comportamiento y crecimiento, por lo cual, el control económico
Colombiano debería implementar salidas mas estratégicas para disminuir los
efectos negativos de esta circunstancia. Si se implanta reforma tras reforma,
probablemente los habitantes del país un día encuentren una excusa para manifestar
su inconformidad, y esto podría generar reacciones inesperadas y totalmente
perjudiciales para la estabilidad de Colombia. Probablemente, se hace necesario
educar más profundamente a las personas, y hacerles comprender la situación económica
actual, y así mismo, lo que se pretende solucionar a través de estas reformas
tributarias, con el fin de evitar alteraciones (tal vez, de orden público).
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